Proyecto de Puesta en Escena de Abigaíl Campaña

Dramaturgia de Javier Andrade en versión libre de Elizaveta Bam y otros textos de Daniil Charms

 

La siguiente propuesta delinea los elementos básicos para una puesta en escena de la obra: el punto de vista que se adopta para la transformación dramatúrgica de los textos originales, la exposición de los temas que pretenden ser indagados en el montaje, así como, aspectos referidos al reparto de la obra, a la resolución visual de los elementos escenográficos, la indumentaria y la resolución sonora del montaje.

Cabe indicar que todas las ideas expuestas aquí son propuestas abiertas, sujetas a variaciones como resultado del intercambio creativo con los colaboradores en el diseño escenográfico, de indumentaria y sonoro.

Considero que la obra debe ser puesta en escena en el contexto cordobés, puesto que propone un punto de vista particular frente a la temática de la represión, que juega un papel central en la historia argentina y cordobesa contemporánea, aspecto que se pone en relieve en estos últimos años como resultado de las sentencias en la megacausa de “La Perla” y el avance en el procesamiento de otras causas vinculadas a la represión de la última dictadura cívico-militar argentina. Puesto que, además, el reparto incluye una mayoría de actores jóvenes, proponemos su realización con la compañía “La Comedia Cordobesa” que es de titularidad pública.

 

Introducción al argumento de la adaptación

Una joven, Abigaíl Campaña, se ha refugiado en su casa de la persecución de dos agentes de la seguridad del estado, quienes tienen la tarea de apresarla por un “crimen deleznable”. Sin brindarle mayores detalles sobre el delito que supuestamente ha cometido, le exigen que se entregue. A partir de esta dramática situación inicial, se desenvuelve un argumento inesperado, irreal y absurdo: una vez dentro de casa, los agentes se comportan como dos clowns capaces de realizar acrobacias y niñerías absurdas. Tiempo después, ambos están ya participando plenamente de la vida familiar junto a Abigaíl, a su hermana autista y a la pareja de viejos abuelos a cargo de las chicas. La vida se transforma en una extraña serie de bufonadas y pantomimas sin sentido, en la cual todos participan aparentemente con igual interés, en una atmósfera que no termina de definirse como real o de sueño. Bajo la superficie, sin embargo, crece un peligro permanentemente conforme la pieza avanza. Finalmente, en el marco de los juegos y bufonadas se desencadena, poco a poco, una violencia incontenible. Al final, Abigaíl es violada por los dos agentes y luego detenida.

Daniil Charms

Abigaíl Campaña es una paráfrasis y un collage, a manera de versión libre, de Elizaveta Bam y otros textos del escritor vanguardista ruso Daniil Charms.  Elizaveta Bam fue escrita en 1927 y está fuertemente influenciada por las atmósferas de los grandes relatos kafkianos. Constituye, por lo tanto, una potente predecesora del teatro del absurdo de Ionesco y Beckett.

El autor ruso, nacido en 1905, fue acusado de antisoviético en 1932 y sufrió el destierro y la persecución política por su tendencia vanguardista. En 1941 fue apresado y murió en el confinamiento, aparentemente de inanición, durante el cerco de Leningrado por las tropas alemanas. Su sitio de enterramiento es hasta el día de hoy desconocido. Las vivencias de Charms durante los peores años del “gran terror” estalinista, encuentran expresión en una obra que da cuenta del sinsentido en el que se hunden los procesos vitales en medio de la arbitrariedad y la violencia. La puesta en escena de su relato “La mujer vieja”, realizada por Robert Wilson en 2013, ha contribuido a despertar la atención sobre la actualidad que tiene aún el poder satírico de la escritura de Charms. La ópera “Incidentes” del argentino Oscar Strasnoy basada en relatos de Charms y estrenada en 2012, es también un ejemplo del redescubrimiento del autor de la vanguardia rusa para la escena actual.

 

Características de la adaptación

La adaptación realizada pone énfasis en la condición evasiva de la acción de los personajes. En un principio no se sabe exactamente si los dos agentes de la seguridad del estado se convierten en una especie de refugiados más -ellos también huyen de algo-, o si la familia de Abigaíl entera sufre del síndrome de Estocolmo. Tampoco es posible diferenciar definitivamente si se trata de sueños, fantasías o memorias, en las cuales se vislumbran pulsiones sexuales, supersticiones, deseos y miedos reprimidos que afloran de manera aparentemente inocua a la superficie de la escena.

Sin embargo, por debajo del aparentemente inocente y divertido juego de “teatro en el teatro” en el que se ha transformado la vida de esta familia, se percibe paulatinamente un principio común a todos: la necesidad de evadirse de la realidad. Es en ese espacio de urgencia, del cual todos participan, donde se configura una nueva y extraña “familiaridad”. La adaptación de la obra se pregunta, entonces, si en un mundo donde prima el miedo a decir, a actuar, a vivir, en donde la ideología dominante propone un simulacro de equilibrio, un parloteo cualquiera, aparentemente sin sentido, puede llegar a tener una función desestabilizadora y reveladora; indaga acerca de si en un mundo de dominaciones, todos los dominados sufren un síndrome de enajenación colectiva que impide ver lo evidente. Al final de la obra, la realidad se impone de manera implacable y, puesto que la evasión no puede ser eterna, los agentes cumplen su cometido y se llevan violentamente a Abigaíl, después de haber abusado sexualmente de ella en medio de un aparente juego familiar.

La adaptación toma como referencia a varios casos de violación a los derechos humanos en Latinoamérica de los últimos decenios. Uno de ellos es el caso conocido como los “Diez de Luluncoto” acecido en Quito, Ecuador en 2016. Diez estudiantes del barrio de Luluncoto fueron acusados por “tentativa” de subversión, terrorismo y sabotaje, y cumplieron varios meses en prisión para ser finalmente liberados por “extinción de la pena”, un eufemismo que encontró el estado para finalmente ponerlos en libertad ante la presión popular, pero sin reconocer explícitamente que los había encarcelado a pesar de su inocencia. Este caso hizo recordar algunos otros acaecidos durante los años 70 en el Ecuador. Entre los diez estudiantes se encontraban varias mujeres, una de ellas embarazada, que cumplió cinco meses de prisión domiciliaria (“estás en casa, pero encerrada”). Las otras dos detenidas fueron Abigaíl Heras y Cristina Campaña, quienes estuvieron presas en una cárcel de seguridad durante un año. Por lo tanto, la “Elizaveta Bam“ de Charms se constituye en la “Abigaíl Campaña” de esta paráfrasis en base a esas dos figuras reales. Por otra parte, si bien la adaptación no pretende convertir a la pieza en una obra documental o realista y mantiene, e incluso, intensifica el ámbito onírico y absurdo del original, sí contextualiza la obra en los años 70s en Latinoamérica, en los cuales la “doctrina de seguridad nacional” logra unificar el comportamiento de las dictaduras latinoamericanas. Este aspecto es relevante en la estética de la plástica escénica de la obra.

 

Reparto

La obra requiere de tres actrices y tres actores con las siguientes características:

Abigaíl Campaña, actriz joven con la apariencia de estar cursando el final del bachillerato o iniciando la universidad.

Cristina, actriz joven, con apariencia de adolescente.

La abuela y el abuelo, actriz y actor de alrededor de 60 años

Saúl Nájera y Paco Rivadeneira. Dos actores de alrededor de 30 años.

Los dos actores que representan a los agentes de seguridad, Saúl Nájera y Paco Rivadeneira, así como la actriz que representa a la hermana menor, Cristina, deben tener un entrenamiento en técnicas de acrobacia y malabarismo. Asimismo, Paco Rivadeneira y el abuelo, en lo posible deben conocer técnicas de esgrima escénica, es decir combate al florete para escena.

 

 

Ideas generales para la plástica escénica de la puesta en escena

 

El espacio escénico:

La escenografía  estaría configurada por diversos elementos que contribuyen a crear atmósferas relacionadas con tres espacios de acción: uno de vivienda: viejo, oscuro y húmedo; otro propio de una ensoñación, una especie de pecera gigante; y finalmente una suerte de bunker de seguridad.

El primer espacio, el de habitación, se configura por medio de la deconstrucción de un espacio real de vivienda, del que quedan fragmentos de muros tapizados con telas sucias y viejas. La construcción podría hacerse en bastidores forrados de tela impresa, esto permitiría que sean elementos livianos que puedan ser fácilmente sujetados a varas de tramoya del espacio teatral, pero además que sea posible conseguir efectos de semitransparencia, requeridos por la acción de la adaptación, en momentos en que es posible visibilizar acciones secundarias de personajes que se encuentran en espacios ajenos al principal, detrás de las paredes, en una suerte de burbujas de espacio y tiempo. A estos elementos se suman tres muebles simples y avejentados: un sofá, una mesa y una banqueta. Todo ello delimitado por dos paredes laterales y una posterior hechas con listones viejos de madera que intensifican la apariencia envejecida y empolvada del lugar.

El piso tendría, por su parte, una plataforma circular en el centro configurada asimismo con listones viejos de madera. Esta plataforma connota un escenario, un espacio teatral dentro de la vivienda. Se materializa así el sentido de “teatro en teatro” expuesto permanentemente en la obra.

La pecera y el bunker se constituyen con el espacio vacío del teatro y proyecciones de luz sobre las paredes reales que limitan la caja escénica.

Asimismo, se incluye un elemento surreal en la imagen escenográfica, se trata de insectos sobredimensionados, unas cucarachas gigantes, que en diferentes momentos de la pieza aparecen dentro de la imagen y nos remiten simbólicamente al entorno exterior peligroso y turbio que rodea al mundo de Abigaíl y que incursiona en él y lo amenaza.

 

Indumentaria teatral:

La indumentaria tiene una doble funcionalidad. Por un lado, consolidar la contextualización de la época de la acción y, por otro, reforzar las características básicas de los personajes: la juventud y frescura de Abigaíl, así como su inocencia frente al delito que se le imputa; la libertad un poco salvaje y animalesca de Cristina, que, en su autismo y por su adolescencia, vive en un mundo propio que desconoce las convenciones sociales; la torpeza “payasesca” y el infantilismo aparente de los dos agentes de la seguridad del estado; y el cansancio vital y el conservadurismo empolvado de los abuelos. En tal sentido, la indumentaria tampoco es realista, imagino los atuendos de cada personaje como collages de elementos que provienen de estas dos líneas de conceptualización.

 

Espacio sonoro:

La propuesta incluiría la participación de un músico experimental que estaría a cargo en vivo de la producción de sonido incidental y de acompañar las transiciones entre una y otra escena, por medio de sonoridades electroacústicas originadas en efectos sonoros sintetizados e improvisaciones vocales con filtros sonoros. El entorno acústico de la obra tiene la finalidad de envolver al espectador en un paisaje de inmersión que está ligado al mundo interior y afectivo de Abigaíl. El espectador debe sentir por medio de los sonidos que puede percibir lo que le ocurre al personaje internamente. La acción del músico, sin embargo, no estaría integrada visualmente a la puesta y ocurriría fuera del escenario.

ABIGAÍL CAMPAÑA

Paráfrasis de Elizabeta Bam dy otros textos de Daniil Charms

 

Por Javier Andrade Córdova

 

 

Personajes:

Abigaíl Campaña. Joven de 17 años.

Cristina, su hermana. Tiene alrededor de 14 años. Sufre de autismo.

La abuela y el abuelo. Dos ancianos a cargo de las chicas.

Saúl Nájera y Paco Rivadeneira. Dos agentes de la seguridad del estado, ambos tienen alrededor de 30 años.

 

LA MUJER SIN VOZ

 

 

Bajo luces cenitales, tres personajes corren agitadamente sobre el mismo sitio. Ellos son Abigaíl, la perseguida, y Paco y Saúl, los perseguidores. Saúl corre con cierta dificultad, es patojo de la pierna derecha. Abigaíl se escabulle de los zarpazos de los agentes, mientras estos dan paulatinamente señales de cansancio. De hecho, Saúl se detiene un momento para resollar. Se retira los lentes oscuros, se seca la frente y toma aire, se frota la adolorida rodilla derecha, mientras tanto, Paco continúa como un perro rabioso detrás de la joven. Ella, sin embargo, es más ágil. Una puerta aparece desde la tramoya. Abigaíl la cruza y la cierra violentamente. En el fondo del escenario sobre el lado en que se encuentra Abigaíl, se mira una silueta, es Cristina, que juega en ese instante a ser un gato. Abigaíl no se ha percatado aún de su presencia.

 

ABIGAÍL                                                                   

Pues hay que ver que ahora abrirán la puerta y entrarán...Entrarán ciertamente para asesinarme y eliminarme de la faz de la tierra. ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?

Si al menos lo supiera…

¿Escapar?  Pero, ¿por dónde? Esta única puerta conduce a la escalera y en la escalera me los encontraré. ¿La ventana?

Mira por la ventana

¡Uh! Demasiado alto...  Imposible saltar

¿Qué debo hacer? ...  ¡Dios, pasos! Son ellos. No abriré.

Desafiante, gritándole a la puerta como si fuese la representación de sus perseguidores

¡No abriré, pueden golpear tanto, cuanto les plazca!

Abigaíl coloca su oído contra la puerta y trata de percibir atentamente que ocurre al otro lado.

PACO RIVADENEIRA

Ha llegado a las carreras, sudando. Se seca la frente y toma aire.

¡Abigaíl Campaña, abra!

¡Abigaíl Campaña!

SAÚL NÁJERA

Llega luego, aparentemente calmado. Enciende un cigarrillo.

¿Qué hay? ¿No abre?

PACO RIVADENEIRA

La abrirá.  Abigaíl Campaña, ¡abra!

Le ordeno que abra inmediatamente.

SAÚL NÁJERA

Bajando la voz y con complicidad

Dígale que de lo contrario derribaremos puerta.

PACO RIVADENEIRA

Gritando

¡Derribaremos la puerta si no la abre inmediatamente!

SAÚL NÁJERA

Déjeme intentarlo.

Golpea la puerta con inusitada violencia

¿Y si no está aquí?

PACO RIVADENEIRA

Está aquí. ¿Dónde más ha de estar?

Subió corriendo por las escaleras. Y aquí sólo hay una puerta.

En voz alta           

Se lo digo por última vez, abra la puerta

Pausa.

Al otro lado, Cristina imita silenciosamente a su hermana sin que esta se percate y pone también su oído contra la puerta.

SAÚL NÁJERA

Se dirige a Rivadeneira con aires de superioridad

Derríbela.

PACO RIVADENEIRA

Lo mira con parsimonia, como si esperase a que el otro cambie de opinión.

Fue su idea, ¿no?

SAÚL NÁJERA

Confuso por un momento

¿Tiene una navaja?

PACO RIVADENERIA

Eso sería inútil.

Derríbela Ud. Trate con el hombro.

SAÚL NÁJERA

Lo intenta de mala gana

No cede. Trataré de otra manera.

Tomando distancia se abalanza sobre la puerta, esta cruje, pero no se rompe.

ABIGAÍL CAMPAÑA

Con decisión

¡No abriré hasta que no me digan qué pretenden!

PACO RIVADENEIRA

Sabe muy bien lo que le espera.

ABIGAÍL CAMPAÑA